Sólo quedan unas horas para de nuevo enfrentarmos a un nuevo año.
No he superado aún la resaca de la fiesta navideña cuando ando con la casa y la tarjeta de crédito "patas arriba" preparando un fiestorro con el que homenajear al año que termina y dar la bienvenida al que comienza, con la esperanza de que la juerga, los abrazos, los petardos, las uvas y el champán, ahuyenten los pesares y las dificultades vividas (oscuros bichos voladores) y en su lugar llenen el futuro de alegrías (radiantes mariposas de vivos colores).
No tengo ni idea de dónde hemos sacado los humanos esta costumbre, ¿es una cuestión cultural? ¿desde cuándo se celebra el fin de año? ¿no será otro invento de los americanos? prometo investigar el tema un año de éstos...
A mí, la verdad, ni fú ni fa: la escusa perfecta para una fiesta.
Hace años, estos días previos a la nochevieja me servían para hacer examen de conciencia, para revisar mi mundo e intentar ordenarlo, incluso llegue a hacer listas de objetivos y deseos para el año siguiente, aunque no recuerdo haberme parado después a comprobar si cumplí con mis propias exigencias ni a valorar si la balanza fue más positiva o negativa que el año anterior.
Hay personas que aprovechan estos días para fijar sus metas: ganar más dinero, adelgazar unos poquitos kilos, dejar de fumar, no beber tanto, encontrar pareja ¡coño, que parecen Bridget Jones! y yo me pregunto si no será una forma íntima de reconocer el propio fracaso ante lo que simplemente deberían hacer ya y que siempre se deja para más tarde, para mañana, para después del verano... para el año que viene.
Siempre que pienso en valorar el pasado mi cabeza sólo puede proyectarse hacia delante, hacia el futuro.
¿Qué más da lo que hicimos o no hicimos, si lo pasado pasado está? ¿acaso podremos cambiar algo?
¿Nos haría mejores personas conseguir lo que deseamos? ¿Seremos más felices? ¿No es más fácil y realista esforzarse día a día en intentar acercarnos a nuestras metas?
Yo sólo pido un deseo para el año próximo y venideros: quiero tiempo, tiempo y tiempo.
TIEMPO para estar con los míos.
Tiempo para decirles a mis padres, a mi hermana, a mis sobrinos, a mi familia, lo mucho que les quiero, y tiempo para demostrárselo.
Tiempo para devolverle a mi pareja sólo un poco de lo mucho que me aporta.
Tiempo para compartir con mis amigos, porque gracias a ellos soy mejor persona.
Tiempo para cuidarme, ver fotos, cortarme el pelo, comprar un vestido, cocinar algo bueno, aprender algo nuevo.
Tiempo para leer uno de los libros que amontono, escribir por que sí, jugar con los niños, bailar, cantar, salir cuando llueve y madrugar los domingos.
Tiempo para decir a esa persona que hace tanto que no veo que su recuerdo ya no me hace daño.
Tiempo para recordar a quienes quise y se marcharon, para no olvidar lo que ha dolido y para celebrar que estoy viva, pues, como dice la canción, "me equivocaría otra vez".
No sé mirar hacia atrás y sólo hay un camino: está ahí delante y no tiene nombre de año, es ahora, es ya.
Para los más clásicos: ¡feliz 2009!
Para todos CARPE DIEM.
Mientras seguiré con los preparativos para la fiesta, sea lo que sea lo que cada uno celebre.
No he superado aún la resaca de la fiesta navideña cuando ando con la casa y la tarjeta de crédito "patas arriba" preparando un fiestorro con el que homenajear al año que termina y dar la bienvenida al que comienza, con la esperanza de que la juerga, los abrazos, los petardos, las uvas y el champán, ahuyenten los pesares y las dificultades vividas (oscuros bichos voladores) y en su lugar llenen el futuro de alegrías (radiantes mariposas de vivos colores).
No tengo ni idea de dónde hemos sacado los humanos esta costumbre, ¿es una cuestión cultural? ¿desde cuándo se celebra el fin de año? ¿no será otro invento de los americanos? prometo investigar el tema un año de éstos...
A mí, la verdad, ni fú ni fa: la escusa perfecta para una fiesta.
Hace años, estos días previos a la nochevieja me servían para hacer examen de conciencia, para revisar mi mundo e intentar ordenarlo, incluso llegue a hacer listas de objetivos y deseos para el año siguiente, aunque no recuerdo haberme parado después a comprobar si cumplí con mis propias exigencias ni a valorar si la balanza fue más positiva o negativa que el año anterior.
Hay personas que aprovechan estos días para fijar sus metas: ganar más dinero, adelgazar unos poquitos kilos, dejar de fumar, no beber tanto, encontrar pareja ¡coño, que parecen Bridget Jones! y yo me pregunto si no será una forma íntima de reconocer el propio fracaso ante lo que simplemente deberían hacer ya y que siempre se deja para más tarde, para mañana, para después del verano... para el año que viene.
Siempre que pienso en valorar el pasado mi cabeza sólo puede proyectarse hacia delante, hacia el futuro.
¿Qué más da lo que hicimos o no hicimos, si lo pasado pasado está? ¿acaso podremos cambiar algo?
¿Nos haría mejores personas conseguir lo que deseamos? ¿Seremos más felices? ¿No es más fácil y realista esforzarse día a día en intentar acercarnos a nuestras metas?
Yo sólo pido un deseo para el año próximo y venideros: quiero tiempo, tiempo y tiempo.
TIEMPO para estar con los míos.
Tiempo para decirles a mis padres, a mi hermana, a mis sobrinos, a mi familia, lo mucho que les quiero, y tiempo para demostrárselo.
Tiempo para devolverle a mi pareja sólo un poco de lo mucho que me aporta.
Tiempo para compartir con mis amigos, porque gracias a ellos soy mejor persona.
Tiempo para cuidarme, ver fotos, cortarme el pelo, comprar un vestido, cocinar algo bueno, aprender algo nuevo.
Tiempo para leer uno de los libros que amontono, escribir por que sí, jugar con los niños, bailar, cantar, salir cuando llueve y madrugar los domingos.
Tiempo para decir a esa persona que hace tanto que no veo que su recuerdo ya no me hace daño.
Tiempo para recordar a quienes quise y se marcharon, para no olvidar lo que ha dolido y para celebrar que estoy viva, pues, como dice la canción, "me equivocaría otra vez".
No sé mirar hacia atrás y sólo hay un camino: está ahí delante y no tiene nombre de año, es ahora, es ya.
Para los más clásicos: ¡feliz 2009!
Para todos CARPE DIEM.
Mientras seguiré con los preparativos para la fiesta, sea lo que sea lo que cada uno celebre.