SILENCIO

Qué grande se me hace la casa. Cuatro muros de hormigón.
Sólo tres paredes blancas nos separan pero te siento a mil kilómetros de distancia de mí.
Un silencio frío y espeso me hace sudar, lo llena todo en el espacio enorme donde no se ve el final. Se me atragantan palabras que quiero decirte y no acierto a susurrar.
Te grito con los ojos, pero no me ves.
Lloro a tus espaldas y no me escuchas.
Qué difícil es decir lo siento. Lo siento, pero no puedo decir que lo siento. No lo siento.
Orgullo, incomunicación, rabia contenida, dolor.
Mil vueltas a lo mismo y sigo esperando que pase algo: que explote una bomba, que reviente el sol.
Morirme de asco. A vueltas de todo.
Pequeña, en esta casa vacía, sólo escucho mi pulso, y el abismo ante mis pies intenta tragarme. Me tiro de cabeza para no pensar más, antes de que el mundo estalle.
Pero sigo esperando y todo continúa igual, donde lo dejaste, como lo tiraste.
Una vez más, rota, vacía y la cama sin hacer.