Qué cerca estamos del cielo sin advertirlo.
Qué desapercibidos pasan los ángeles que nos rodean.
Diciembre es un mes triste, como febrero, abril y junio.
Rescataré la mascara de felicidad y fingiré ante el mundo que nada ocurre.
Abracémonos fuerte en este momento de flaqueza.
Luz, amanece rápido e ilumínanos, pues aun fría, débil, calientas el alma y das color a este mundo inmundo.
Dejadme soñar.
Pronto también seré un ángel.
Me están creciendo las alas, no tanto las ganas de volar.
