NO HAY LUGAR PARA LOS CUENTOS

Érase una vez... una princesa presumida y un príncipe sin reino.  
Príncipe tomando la iniciativa: - Sube!
Princesa haciéndose la difícil: - No, baja tú.
Príncipe mirando a una plebeya subida a un asteroide: - Venga, sube ¡o me voy!
Princesa pensando "jolines, otro sapo": - Pues adiós.
Y este cuento se acabó, sin comer perdices, infelices, y casi se dan en las narices.

La fotografía ha sido encontrada en internet y me sugiere mucho más de lo que alcanzo a escribir.
¡Gracias dibujante desconocido, por inspirar esta historia triste con final realista!